En el Daily Mail, el escritor científico William Hunter informa:

Según la profesora Maria Strømme, catedrática de nanotecnología en la Universidad de Uppsala, la consciencia no surge del cerebro humano.

En cambio, afirma que existe como un campo fundamental, un componente fundamental del universo.

De ser cierto, fenómenos misteriosos como la telepatía, las experiencias cercanas a la muerte e incluso la vida después de la muerte podrían finalmente ser explicados por la ciencia.

Según la teoría de la profesora Strømme, la consciencia no termina al morir.

En cambio, cuando una persona fallece, su consciencia simplemente regresa al campo de fondo.

Un físico propone una nueva teoría radical de la conciencia, que podría explicar finalmente qué sucede cuando morimos. 26 de noviembre de 2025

Como una ola que se hunde en el océano

Según su modelo, la consciencia subyace al universo. La separación de las consciencias individuales es una ilusión. Al morir, nuestra consciencia simplemente regresa al campo universal, como una ola que se hunde en el océano.

Su modelo, a diferencia de muchos modelos materialistas modernos, contempla la lucidez terminal y las experiencias cercanas a la muerte:

«Si la conciencia individual no es generada únicamente por el cerebro, sino que es una expresión de un campo más profundo, como sugiere mi modelo, entonces los momentos en que el cerebro está afectado podrían permitir un acceso atípico a ese campo subyacente», dice la profesora Strømme.

El enfoque de Maria Strømme, al igual que el panpsiquismo, tal vez se entienda mejor como parte de un reconocimiento gradual de que el tipo de materialismo abrazado por, digamos, Carl Sagan (1934-1996) o Stephen Hawking (1942-2018) está siendo criticado por razones basadas en la evidencia.

El universo de platón

La desmitificación incesante, por ejemplo, no proporcionará una mejor manera de comprender las experiencias cercanas a la muerte cuyos detalles pueden confirmarse. Y la mecánica cuántica está dejando claro, incluso a físicos que quizá no esperábamos que la comprendieran, que vivimos en un universo más cercano a la visión de Platón (c. 427-348 a. C.) que a la de Thomas Henry Huxley (1825-1895).

Todo lo demás aún está por verse.

Artículo publicado originalmente en inglés por Science & Culture

Crédito de la imagen destacada: NASA, ESA, CSA, STScI, Adam Ginsburg (University of Florida), Nazar Budaiev (University of Florida), Taehwa Yoo (University of Florida); Image Processing: Alyssa Pagan (STScI).